EDITORIAL

Los plenos del Cabildo: OPOSICIÓN VS OPOSICIÓN

REFLEXIONES SOBRE LA POLÍTICA INSULAR PALMERA Y SUS PLENOS

Llevamos siendo testigos, -desde que la primera institución palmera decidió subirse a la era de las nuevas tecnologías y retransmitir sus plenos insulares-, de un comportamiento político poco usual hasta ahora en la política palmera. Posiblemente será generada por la singularidad de los protagonistas palmeros de esta nueva etapa, o mas bien por la falta de mira política de nuestra clase política. En cualquier caso resulta curioso ver como en el transcurso de los plenos del Cabildo Insular Palmero falta entidad en su contenido y sobran ansias de protagonismo unipersonal.

Si analizamos el último pleno insular celebrado el pasado día 12 podemos llegar a confundirnos entre la figura de la oposición y el gobierno, y no precisamente porque la oposición del grupo político nacionalista este siendo brillante, sino precisamente por una metamorfosis en el grupo de gobierno insular. En este sentido llama la atención la interacción que se produce entre el grupo de gobierno insular y la oposición, pues el primero parece no tolerar el más mínimo cuestionamiento de su labor de gobierno por una oposición muy acomodada al sillón de la abstención por norma que, cuando hace oposición se le espeta la furia de un presidente que maneja el desarrollo del Pleno Insular con celo e incluso cierto desprecio por las normas de funcionamiento.

Pudiera llegar a parecer que el Gobierno Insular, hace oposición a la propia oposición política de su pleno. Pues difícil resulta encajar entonces el singular trato, -incluso calificable de despectivo- que se le propina como norma por parte de algunos consejeros de gobierno a la tímida oposición capitaneada por la Nacionalista Lady Barreto. Y es que, en todo este teatro barato, falta entidad y calidad en su contenido, pues no se vayan a creer ustedes que este duro enfrentamiento entre personalismo se produce por discrepancias sobre el futuro económico y social de una isla partida por la mayor tragedia natural de la historia moderna de nuestro país. No, para nada.

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