Las incoherencias de Transición Ecológica retrasan la recuperación de la LP-2

Hace siete meses, el consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, Mariano Zapata, anunciaba exultante la aprobación de un informe de su departamento que avalaba la exención de informe de impacto ambiental a la obra de recuperación de la carretera LP-2 en su tramo entre Tajuya y Las Manchas, sepultado por la lava del volcán Tajogaite.

El informe lo había solicitado la Consejería de Obras Públicas del Gobierno bajo la premisa de que solo si se omite el trámite del impacto ambiental (un proceso que puede durar años) se podría agilizar la reconstrucción de ese tramo de vía. El informe de Transición Ecológica concluyó que, efectivamente, la urgencia de la obra justificaba no tener que pasar por el informe ambiental ya que el proyecto original del trazado de la LP-2 ya contaba con ese informe, que es preceptivo en cualquier obra de este calado.

Pero parece ser que Mariano Zapata se adelantó a vender su intervención salvadora cuando no lo tenía todo atado y bien atado.

Y es que, para sorpresa de todos, acabamos de conocer que la misma Consejería de Transición Ecológica, esta vez desde el área de Biodiversidad, ha emitido otro informe en el que -agárrense- concluyen que la recuperación de la LP-2 para reconectar el norte y el sur de la colada debe hacerse mediante la construcción de un túnel. Un túnel que, además, debe transcurrir por debajo de la nueva colada, sin afectarla, porque deben protegerse “los valores geomorfológicos significativos del volcán de Tajogaite y su entorno”, según reza el dichoso informe.

Es decir, por un lado, liberan a la obra del informe ambiental porque entienden la urgencia y necesidad de la misma y, por otro, imponen la construcción de un túnel por debajo de la lava (sea cual sea la profundidad que tenga la lava en ese tramo que, por lo que sabemos, puede ser de decenas de metros).

Curiosamente, esta vez nadie de Transición Ecológica ha salido a explicar este nuevo informe que, de hecho, machaca las aspiraciones del Cabildo de La Palma, de la Consejería de Obras Públicas, del barrio de Las Manchas y del municipio de Fuencaliente de recuperar de una vez la LP-2 con la alternativa más rápida, dentro de lo que la ley permite, y más razonable.

¿Se precipitó Mariano Zapata al sacar en octubre el informe sobre el impacto ambiental para vender que la solución la ponía él y encasquetarle el problema a Obras Públicas? Nos quedamos con esa duda.

Editorial Palmerus

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