SOCIEDAD

Un observatorio de tendencias internacional sitúa a El Duende del Fuego en la cumbre gastronómica

Otō considera al local palmero como abanderado de la “cocina del futuro”, alcanzando a nivel organoléptico “un nivel superior”, y pone en valor su apuesta por el producto kilómetro cero, así como su sensibilidad por todo tipo de intolerancias alimentarias

“La afinada carta del restaurante, sus métodos de cocinado, la innovación en los ingredientes y lo disruptor de su apuesta extrema por lo local lo convierten en un adelantado a su tiempo”. De esta manera describe el observatorio de tendencias internacional Otō a El Duende del Fuego, establecimiento de Los Llanos de Aridane comandado por el chef palmero Pedro Hernández Castillo. Un reconocimiento a su labor a lo largo de los últimos años, en los que ha cimentado el proyecto gastronómico en torno al producto de proximidad y la sensibilidad con los alérgenos.

 

Desde el organismo, que estudia fenómenos llamativos a lo largo y ancho del globo, señalan que cuando conocieron el local, situado en la Plaza Elías Santos Abreu -más conocida como Plaza Chica-, “nos sorprendió la sofisticación de su menú, no desde un punto de vista de pose o de lujo superficial, sino por lo depurado de las recetas y los ingredientes y por el grado de inclusión que había logrado Pedro al ir quitando alérgenos”. Y es que la práctica totalidad de la carta está adaptada a intolerantes al gluten, la lactosa y el huevo.

 

Por otra parte, Otō pone en valor que, a pesar de la ausencia de alimentos que contengan estas sustancias, El Duende del Fuego no ha conformado una “cocina descafeinada, sino todo lo contrario: es cocina con mucho sabor, que además integra ingredientes antiguos, olvidados, y otros relativamente nuevos para el mercado español”, como el vinagre de umeboshi, el matcha o la espirulina.

 

“El modelo ha conseguido encajar tantas cosas que es difícil ponerse en el lugar de Pedro hasta haber llegado aquí. Por eso quisimos hablar de su restaurante y también de él en nuestra sección de ‘Talentos’, un espacio en el que hablamos sobre profesionales creativos con una visión de futuro avanzada”, puntualizan.

 

Cabe recordar que a El Duende del Fuego le precede una importante cantidad de reconocimientos y distinciones nacionales e internacionales. Recientemente, se conoció que se había erigido como único restaurante español en La Ruta del Buen Pan. Una mención que se suma al palmarés del aridanense, en el que figura el título de Mejor Gastrobar de Canarias 2019; el Premio Mahou, La Opinión y La Provincia Gastronomía Saludable 2018; embajador de la marca Kilómetro Cero (el único del Archipiélago desde hace varios años); establecimiento recomendado Le Routard, finalista en el concurso nacional de tortillas de papas o galardón Mejor Restaurante Consume Canario en los XXXVI Premios de Gastronomía de Diario de Avisos 2021.

 

Pedro Hernández Castillo se formó en cocina entre La Palma y Barcelona, en la Escuela Universitaria de Hostelería Sant Pol de Mar, en 2003. Durante 16 años, desarrolló su profesión -y pasión- en varias ciudades de Europa, recalando en países como Suiza, Alemania e Inglaterra, al igual que en la Península y Andorra. Posteriormente, en 2014, abrió sus puertas El Duende del Fuego, proyecto que sienta sus bases en la cocina conceptual y en una alimentación saludable bajo la máxima de utilizar siempre producto local y ecológico.

 

En su última publicación, Otō ensalza que Hernández ha diseñado “un sistema propio, en el que el 95% de sus platos está libre de gluten, lactosa o huevo”. “El afinado de sus recetas ha dado lugar a una carta de sabores intensos, distintos, texturas y colores diferentes, visual, aromática y, organolépticamente hablando, un nivel superior”, subrayan, al tiempo que ahondan en la que consideran “probablemente una cocina del futuro, fresca, sostenible, casi siempre ecológica, local y de temporada”.

 

SOBRE OTŌ

El observatorio de tendencias internacional Otō está gestionado por la empresa Ohayō, que significa «buenos días» en japonés. Su objetivo es monitorizar el lanzamiento de nuevos productos, servicios y prototipos, así como movimientos culturales, sociales o urbanos que marcan cambios en estilos de vida, motivaciones e inquietudes y se traducirán en novedades en la forma de consumir.

 

De esta manera, desde la institución se pone el foco en las tendencias, visibilizando ejes y casos de los que están en el frente de la innovación, favoreciendo así las dinámicas evolutivas de las industrias, y, por ende, impulsando los cambios de los modelos productivos y sociales.

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