¿Oportunidad real u oportunismo?

Desde hace algunas semanas se vienen produciendo numerosos debates sobre el modelo que queremos para Canarias: ¿Cómo queremos vivir?, ¿a cualquier costa?, ¿de cualquier manera?

Lo que resulta evidente es que nos encontramos en un momento nunca antes visto en nuestra tierra, se han declarado cuatro emergencias como son la hídrica, energética, habitacional y migratoria. Esta es la tierra que nos encontramos después de cuatro años de un gobierno mal llamado “de progreso” y donde ahora, con el cambio que se ha producido en esta nueva legislatura, se escucha, se participa y, sobre todo, se toman decisiones. Unacuestión -esta de tomar decisiones- que, a otros, quizás ni les resulte familiar.

En el caso de La Palma, me sorprende que quienes gobernaron hasta hace 9 meses y pudieron tomar decisiones para paliar problemas no lo hicieron. Y cuando les preguntas por qué no lo hicieron, todo son “balones fuera”.

Un dato a tener en cuenta es que, en la pasada legislatura del Pacto de las Flores, con más de 17.000 solicitudes de personas demandantes de vivienda pública (Datos del Registro Público de Demandantes de Vivienda en Canarias), solo se levantaron 208 viviendas. Y si la situación habitacional es crítica en Canarias, en La Palmaes dramática.

Fueron más de 1.600 viviendas las que quedaronsepultadas por las coladas del volcán Tajogaite, viviendas que no solo suponen cuatro paredes y un techo, es algo que va más allá, estas viviendas significan vidas enteras de muchas familias palmeras. ¿Por qué pudiendo devolver esas vidas no se va a hacer? Que levante la mano el que niegue esta posibilidad.

La isla vive una situación excepcional y por eso necesita medidas excepcionales, tardará muchos años en recuperar los estándares anteriores de normalidad y ya ni hablemos de alcanzar los niveles de progreso que presentan otras islas del archipiélago. Pero, señores, señoras, para eso hay que tomar decisiones, decisiones valientes.

Para eso, necesitamos desarrollo y economía que, obviamente, no cae del cielo. Creo que coincidiremos en que la Administración Pública no puede sostener el 100% de la subsistencia de una realidad insular. Me llama la atención las continuas contradicciones de algunas personas que dicen que quieren vivir y trabajar en La Palma, pero seniegan a que se facilite la instalación de nuevas empresas, se niegan a que se ejecuten nuevas infraestructuras o sequejan porque se permite construir, de forma excepcional, en ciertos espacios, pero se les olvida que fueron ellos mismos quienes promovieron y votaron a favor de esta opción.

Y aquí, por si no queda claro, me refiero a esos que hace unos años pidieron una modificación de la Ley de Islas Verdes que permitieran construir camas turísticas en suelo de protección agraria o paisajística y que ahora, debe ser por mala memoria, se oponen a eso mismo que ellos promovieron. Les puede más un titular de prensa sensacionalista que mantener la coherencia personal y política.

Siento ser yo la que les diga a esos que se niegan a todo y que lanzan acusaciones directas de paralizar el progreso de esta isla, que para poder llegar a lo que todos queremos, es decir, una isla de oportunidades, repito, hay que tomar decisiones. Desgraciadamente, los Reyes Magos no existen.

Estamos ante una oportunidad real, tanto para La Palma, como para Canarias en general, pero esto que hacen algunos, se llama de otra manera y saquen ustedes mismos sus conclusiones.

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