

No está de más recordar, que este cambio a nivel insular no es un cambio de tendencia per se, puesto que CC se alzó como fuerza más votada al cabildo en 2019, por tanto, y por ser precisos, se trata de un cambio de gobernabilidad, más que la formación de una nueva voluntad mayoritaria del pueblo palmero.
El genial sociólogo italiano Vilfredo Pareto allá por principios del siglo pasado, fue capaz de crear una teoría compleja, pero a su vez totalmente clarificadora y precisa de los cambios sociales, dentro de las llamadas teorías de las élites, consiguió darle una explicación y un nexo a la famosa ley de hierro de la burguesía con la formación de la propia historia, según esta teoría, la historia no es más que un cementerio de las élites.
Las minorías gobernantes (que muchas veces no reflejan la voluntad popular) son aquellas capaces de aglutinar el poder, los medios e incluso los contactos, muchas veces a base de conexiones y parentescos para alcanzar las posiciones de control de la sociedad y una vez llegado a este punto hay dos derivaciones posibles.
La primera, el comienzo del cambio, la teoría de las élites, no es más que las luchas de poder entre la clase gobernante, dando lugar a regeneraciones en horizontal, por cambiar el poder de manos entre sujetos de semejante estatus social, o en vertical, por penetrar en la estructura de poder un nuevo grupo, o incluso sustrato social, a base de la organización conjunta de mayorías no representadas, la sociedad avanza cada vez que estas élites son sustituidas por otras, o por estos nuevos grupúsculos capaces de dar solución a todas aquellas problemáticas mayoritarias de la población civil.
La segunda, la postergación, muchas veces artificial de la élite gobernante, que incapaz de dar solución a las necesidades del populacho, acaba derivando en la decadencia o incluso en la degeneración.
Es cierto, para ser justos, que la teoría de Pareto tenía como fundamento el estudio de los cambios en la clase gobernante en sí, no en los distintos movimientos políticos que se sucedan en una sociedad, pero permítanme esta aplicación análoga de sus principios, pues en nuestra isla, ciertos gobernantes se han ocupado y preocupado de actuar como auténticos dueños del territorio, creando la sensación de vivir en una suerte de «caciquismo absolutista» para los palmeros, pergeñando estrategias para justificar pactos inexplicables e insostenibles bajo ningún argumento político válido, iterando y reiterando actuaciones en pos del beneficio de unos pocos e incluso alguna vez sospechosas de beneficio propio y utilizando a las instituciones y sus herramientas como arma arrojadiza para con sus adversarios políticos e incluso contra cualquier ciudadano disidente del discurso oficial.
Por tanto, sin entrar a valorar los fundamentos del cambio acaecido en la isla, sí que podemos afirmar que se ha cumplido la primera derivación de la teoría, la sociedad ha avanzado a base de un cambio, ahora bien, que cada lector valore si dentro de esa fundamentación no pormenorizada se encuentra bien una decadencia, o bien incluso una degeneración de la gestión anterior.
La historia avanza y este 28 ha dejado un nuevo capítulo cerrado, una nueva lápida en el cementerio palmero que reza: «PP-PSOE 2011-2023».
Compay III




