
Nos encontramos en unas semanas decisivas para muchos jóvenes palmeros y para sus familias. Tras la Prueba de Acceso a la Universidad han llegado las notas, las preinscripciones y las listas de admisión, y con ellas la decisión sobre la titulación y el lugar en el que estudiarán durante los próximos años.
Algunos podrán acceder a la carrera que desean y en la universidad que habían elegido. Otros comprobarán que unas décimas los obligan a cambiar sus planes, estudiar otra titulación o trasladarse a una ciudad que inicialmente nunca contemplaron.
Para un estudiante de La Palma, esa decisión implica además abandonar la isla, buscar alojamiento y afrontar durante varios años unos gastos que condicionan la economía de toda la familia.
¿Qué ocurre cuando salir de La Palma deja de ser una elección y se convierte en la única posibilidad de cursar estudios universitarios?
Hace algunos años leí que alrededor de ocho de cada diez jóvenes palmeros que salían de la isla para estudiar terminaban viviendo fuera. Aquella cifra me llevó a publicar una reflexión en redes sociales sobre la necesidad de crear un campus universitario en La Palma. El tiempo transcurrido ha reforzado esa preocupación.
Muchas familias conocen este proceso. Sus hijos salen para estudiar, terminan la carrera, encuentran fuera sus primeras oportunidades laborales (o su pareja) y comienzan allí su vida profesional y personal. El regreso se hace cada vez más difícil.
La Palma pierde de esta manera una parte importante de su población joven y formada, precisamente aquella que podría contribuir a renovar nuestras actividades económicas, crear empresas, mejorar nuestras instituciones y aportar nuevas ideas.
La pérdida de jóvenes cualificados constituye desde hace décadas una de las principales debilidades estructurales de la isla.
El envejecimiento demográfico, la disminución de la población activa, la limitada diversidad económica y la escasez de oportunidades profesionales se alimentan mutuamente. Cada generación que se marcha y consolida su vida fuera reduce nuestra capacidad para impulsar nuevos proyectos y construir expectativas de progreso.
La respuesta exige ampliar las oportunidades laborales, diversificar la economía y facilitar el retorno.
Pero también exige actuar antes de que se produzca la desvinculación, permitiendo que una parte de nuestros jóvenes pueda cursar estudios universitarios desde La Palma, manteniendo durante esos años su relación cotidiana con la isla, con sus empresas, con sus instituciones y con su sociedad.
¿Basta con implantar en La Palma algunas titulaciones universitarias presenciales?
El reciente acuerdo entre el Cabildo Insular y la Universidad de La Laguna abre una oportunidad importante. La implantación progresiva de enseñanzas sanitarias en Santa Cruz de La Palma y de actividades científicas, tecnológicas y vinculadas con la vulcanología o la astrofísica en Los Llanos de Aridane representa un avance que debe valorarse y apoyarse sin fisuras. La experiencia adquirida tras la erupción volcánica, la presencia de instituciones científicas y las necesidades sanitarias de la isla justifican plenamente esta orientación, que debe abrirse también al conjunto de los estudiantes palmeros.
Cada año salen de nuestros institutos jóvenes que desean estudiar Derecho, Psicología, Educación, Administración y Dirección de Empresas, Ingeniería Informática, Economía, Trabajo Social, Relaciones Laborales, Historia, Comunicación y muchas otras titulaciones.
La dimensión demográfica de La Palma hace difícil que todos esos grados puedan impartirse presencialmente en la isla con grupos propios, profesorado permanente e instalaciones especializadas. Sin embargo esa limitación puede afrontarse mediante una combinación de docencia presencial, enseñanza en línea y servicios universitarios compartidos.
¿Qué posibilidades ofrecen hoy las universidades que imparten grados a distancia?
La enseñanza universitaria en línea ha experimentado una profunda evolución en los últimos años.
Instituciones públicas y privadas como la UNED, la Universitat Oberta de Catalunya, la Universidad Internacional de La Rioja, la Universidad a Distancia de Madrid o la Universidad Europea ofrecen numerosos grados y másteres oficiales que pueden cursarse desde cualquier lugar, con acceso digital a clases, materiales, tutorías y servicios académicos. Esta modalidad permite obtener una titulación universitaria oficial permaneciendo en La Palma.
El Cabildo podría y debería articular fórmulas de colaboración con aquellas universidades que ofrezcan titulaciones de interés para los estudiantes palmeros y estén dispuestas a prestar una atención efectiva a su alumnado desde las dos sedes del campus.
La Universidad de La Laguna debería ocupar una posición central como universidad pública de referencia en nuestra provincia y por su vinculación histórica con la isla. Allí donde pueda ofrecer formación presencial, semipresencial o en línea, su participación debe constituir el eje del proyecto.
Ahora bien, para las titulaciones que no formen parte de su oferta podrían articularse acuerdos con otras universidades, seleccionadas atendiendo a la calidad de la enseñanza, la oficialidad de los títulos, el coste, la estabilidad de los programas y la atención prestada al alumnado.
La tecnología permite superar la distancia geográfica, aunque deja pendiente una cuestión esencial: estudiar una carrera universitaria durante cuatro o cinco años desde una habitación, sin compañeros cercanos ni espacios académicos compartidos, exige una disciplina enorme, especialmente cuando todavía no existe un hábito de estudio consolidado. El aislamiento puede afectar a la motivación, al rendimiento y a la continuidad de los estudios.
Estos problemas se solventarían con una verdadera comunidad universitaria.
¿Y cómo se construye una verdadera comunidad universitaria?
La experiencia universitaria comprende las clases y los exámenes, junto con todo aquello que ocurre alrededor de ellos. Se construye en la biblioteca, en los trabajos compartidos, en la conversación después de una clase, en las actividades culturales, en las asociaciones estudiantiles, en la cafetería y en los encuentros cotidianos con otras personas que atraviesan una etapa vital semejante.
La Palma necesita crear ese ambiente para que sus estudiantes puedan encontrarse, conocerse, ayudarse y hacer piña, aunque estén matriculados en universidades distintas y cursen titulaciones diferentes.
Un estudiante de Derecho podría compartir espacio con otro de Ingeniería, Psicología, Educación o Economía. Cada uno asistiría a sus propias clases y seguiría el programa de su universidad, pero todos formarían parte de una comunidad universitaria palmera.
Esa convivencia permitiría organizar actividades, grupos de estudio, conferencias, proyectos culturales, asociaciones y encuentros con profesionales y empresas de la isla.
El campus debe ser una infraestructura académica y, al mismo tiempo, el lugar en el que esa comunidad pueda nacer y consolidarse.
¿Por qué dos sedes y qué deberían ofrecer?
La geografía de La Palma aconseja un campus insular estructurado en dos sedes coordinadas, una en Santa Cruz de La Palma y otra en Los Llanos de Aridane.
Ambas formarían parte de un mismo proyecto, compartirían servicios y programación y permitirían atender de manera equilibrada a los estudiantes de las dos vertientes.
Esta organización reduciría los desplazamientos diarios y facilitaría el acceso desde los distintos municipios. La proximidad a las principales estaciones de transporte público permitiría que los jóvenes acudieran por la mañana, desarrollaran allí su jornada académica y regresaran a sus casas por la tarde o por la noche.
Cada sede debería contar con una biblioteca amplia, salas silenciosas, puestos individuales de estudio dotados de conexión eléctrica e internet, aulas para asistir a clases telemáticas, espacios para tutorías, salas para trabajos en grupo y dependencias preparadas para la celebración de exámenes cuando los acuerdos con las universidades lo permitan.
La cafetería tendría una importancia mayor de la que inicialmente pudiera parecer. La vida universitaria necesita lugares de encuentro y conversación. Las zonas verdes y los espacios exteriores permitirían descansar, leer, intercambiar ideas y relacionarse. Un campus compuesto únicamente por mesas, ordenadores y salas cerradas perdería buena parte de su sentido.
Los horarios también deberían adaptarse a la realidad del alumnado, con apertura durante las tardes, los fines de semana y los periodos de exámenes.
La comunidad universitaria incluye además a personas que compatibilizan sus estudios con el trabajo o con responsabilidades familiares y que necesitan una mayor flexibilidad.
¿Qué apoyo administrativo recibirían los estudiantes?
Cada sede debería incorporar una oficina universitaria, impulsada por el Cabildo y conectada con las universidades colaboradoras, que funcionara como una verdadera ventanilla única de orientación y apoyo.
Desde ella se prestaría información y asistencia presencial sobre titulaciones, acceso, preinscripción, matrícula, becas, reconocimiento de créditos, prácticas y demás trámites académicos.
El acceso a la universidad suele venir acompañado de procedimientos, plataformas y plazos que resultan desconocidos para muchos jóvenes y para sus familias. Una atención presencial, cercana y cualificada puede evitar errores y ayudar a resolver rápidamente las incidencias.
Las universidades conservarían sus competencias académicas y administrativas. El Cabildo aportaría las instalaciones, el personal de apoyo, los medios tecnológicos y la conexión institucional necesaria para que el estudiante pudiera relacionarse con su universidad desde La Palma.
Los convenios podrían contemplar también tutorías presenciales, seminarios, jornadas académicas y sistemas para la realización de exámenes en la isla.
La existencia de la UNED en Santa Cruz de La Palma y en Los Llanos de Aridane ofrece una experiencia consolidada que debe integrarse y reforzarse dentro de este modelo.
¿Cómo puede contribuir el campus al futuro económico de La Palma?
La formación universitaria debe mantener una relación directa con el tejido económico y profesional de la isla.
El Cabildo, los ayuntamientos, las empresas, los colegios profesionales, las entidades sociales y los centros científicos podrían ofrecer prácticas académicas y primeras experiencias laborales a los estudiantes.
Ese contacto permitiría que las empresas conocieran el talento joven disponible y que los universitarios descubrieran posibilidades profesionales dentro de La Palma antes de terminar sus estudios.
También podrían promoverse grados, másteres, cursos de especialización y proyectos de investigación relacionados con las necesidades de la isla: agricultura, turismo sostenible, atención sociosanitaria, energías renovables, gestión del agua, digitalización, emprendimiento, Administración pública, vivienda, urbanismo, reconstrucción territorial, astrofísica, vulcanología y gestión de riesgos naturales.
Una comunidad universitaria activa genera conocimiento, actividad cultural, investigación, innovación y relaciones profesionales.
También favorece la aparición de nuevos proyectos empresariales y sociales. Su influencia alcanzaría al conjunto de La Palma y contribuiría a crear un entorno más dinámico y atractivo para la población joven.
Quien desee salir a estudiar lo podrán seguir haciendo, y vivir la experiencia de formarse en otros lugares. Quien prefiera permanecer en La Palma, o necesite hacerlo por razones económicas, familiares o personales, merece encontrar aquí unas condiciones adecuadas para cursar una titulación universitaria oficial.
El acuerdo entre el Cabildo y la Universidad de La Laguna puede convertirse en el punto de partida de un proyecto mucho más amplio.
La Palma necesita titulaciones presenciales, investigación científica y formación especializada.
También necesita bibliotecas llenas, estudiantes compartiendo proyectos, espacios de convivencia, apoyo administrativo, prácticas profesionales y una verdadera vida universitaria.
El futuro campus debe servir para formar una comunidad capaz de unir a nuestros estudiantes, mantenerlos vinculados a su isla y facilitar que su conocimiento, su iniciativa y su esfuerzo contribuyan al progreso de La Palma.
Pocas inversiones pueden ofrecer un retorno social tan importante como la destinada a permitir que nuestro capital humano se forme aquí, se relacione aquí y comience a construir su futuro, en su tierra.






