EDITORIALVOLCÁN

La Laguna, un barrio que permanecerá en la memoria

Tras varias semanas de crisis volcánica, la lava llega a uno de los barrios más emblemáticos de Los Llanos de Aridane

Justo cuando se cumplía un mes y un día del inicio de la erupción del volcán de Cumbre Vieja, las coladas lávicas alcanzaron el centro poblacional del barrio llanense de La Laguna. En unas pocas horas, la lava tomó una mayor velocidad y se desplazó, rápidamente, desde la zona alta de Cruz Chica hasta el área comprendida entre la gasolinera, la Sociedad de Instrucción y Recreo Velia y el CEIP La Laguna.

Este barrio, uno de los más concurridos de Los Llanos de Aridane, albergaba el hogar de más de 1.700 habitantes. Se trata de miles de vecinos y vecinas que hoy, como hace unas semanas en Todoque, ven como sus casas, sus trabajos, sus recuerdos y, en definitiva, su vida, se ve truncada por el paso arrasador de la naturaleza.

Duele, especialmente, la destrucción de un colegio que, aunque fuera pequeño en cuanto a sus dimensiones físicas, había conseguido convertirse en uno de los centros educativos más premiados y destacados de la isla. Entre sus paredes y patios, aprendían y desarrollaban su vida más de 200 niños y niñas que, también, se ven afectados por esta gran pérdida.

Por su parte, los mayores del barrio lamentan la pérdida de la Sociedad de Instrucción y Recreo Velia, un lugar de reunión constituido allá por 1933, en el que muchos llanenses acudieron durante décadas para celebrar fiestas, bailes, bodas… cientos de festividades y ocasiones especiales que ya no volverán a tener cabida en este espacio.

Hoy, una jornada después, volvemos a revivir la incertidumbre vivida en Todoque, cuando todas las miradas se posaban sobre la ya desaparecida iglesia de Pio X. En este caso, los vecinos y vecinas miran hacia la iglesia de San Isidro Labrador, construida en 1966 gracias a la aportación económica y al trabajo manual de todo el vecindario.

Cuesta digerir que esta historia se repite con tan solo unos días de distancia. Pero, la esperanza no se pierde y lo palmeros y palmeras continuarán manteniendo esa fortaleza que les caracteriza, a pesar de las adversidades que la lava pone a su paso. La memoria mantendrá siempre fresco el recuerdo de un barrio alegre y festivo que destacaba por su espíritu familiar. Muchos de los vecinos y vecinas no volverán, pero seguirán manteniendo en sus corazones el sentimiento de pertenencia a ese gran barrio, La Laguna.

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