De los anuncios a la realidad: gestionar también es saber qué se puede ejecutar

En política, uno de los errores más peligrosos es creerse en posesión de una supuesta superioridad moral o intelectual sobre el resto. Pensar que se tiene siempre la razón o que los demás no están a la altura no solo es un ejercicio de arrogancia, sino una forma de desconectarse de la realidad. Porque la política no va de discursos, va de resultados.

Hace años, algunos responsables políticos tuvieron la oportunidad de gestionar importantes recursos económicos para nuestro municipio, la Villa y Puerto de Tazacorte. Fondos que, en teoría, debían servir para transformarlo. Sin embargo, en muchos casos, lo que se planteó fueron proyectos que, con el paso del tiempo, han demostrado no ser viables.

Proyectos sin los permisos necesarios, sin informes sectoriales completos y sin una planificación técnica adecuada. Iniciativas que no tuvieron en cuenta la realidad de un ayuntamiento pequeño, con recursos limitados y una estructura administrativa concreta.

Se diseñaron actuaciones sobre el papel que no podían ejecutarse en los plazos previstos ni con los medios disponibles. Y cuando llegó el momento de llevarlas a cabo, la realidad fue otra: proyectos bloqueados, plazos incumplidos y una gestión condicionada por decisiones anteriores.

Porque no es lo mismo anunciar inversiones que ser capaz de ejecutarlas.

Gobernar implica responsabilidad. Significa adaptar los proyectos a la capacidad real del municipio, cumplir con los procedimientos y avanzar con criterio técnico. Significa, en definitiva, hacer lo que se puede hacer y hacerlo bien.

En estos años se ha demostrado que otra forma de gestionar es posible. Una gestión basada en hechos, en el trabajo diario y en la mejora progresiva del municipio. Así lo reflejan actuaciones concretas como la renovación del sistema de riego de los jardines municipales, la actualización de las luminarias conforme a la normativa vigente, el asfaltado de varias calles del municipio, la mejora de las instalaciones deportivas, la rehabilitación de espacios como la escuela infantil o el colegio antiguo del Puerto, así como la intervención en los depósitos de agua potable de Las Rosas para evitar pérdidas. A ello se suman actuaciones en el cementerio municipal, la ejecución de nuevas infraestructuras viarias y proyectos en marcha como la climatización de la piscina o la mejora de espacios públicos para los vecinos.

No son grandes titulares, pero sí son resultados reales. Esa es la diferencia entre una gestión basada en anuncios y otra basada en el trabajo constante.

Los vecinos saben distinguir entre promesas y hechos. Saben valorar la gestión que se traduce en mejoras visibles y en soluciones concretas. Y saben que gobernar no es construir proyectos inalcanzables, sino dar pasos firmes que permitan avanzar.

La política útil es la que resuelve, la que cumple y la que mejora la vida de las personas. Todo lo demás son planteamientos que, con el tiempo, terminan cayendo por su propio peso.

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