Tú consume canario, que yo ya, si eso.

El pasado 19 de diciembre el ICIA celebró su 30 aniversario. Treinta años de investigación, de conocimiento aplicado al campo canario, de técnicos, científicos y agricultores empujando muchas veces a contracorriente para que el sector primario no se quedara anclado en la postal. Hasta aquí, todo correcto. Motivos había de sobra para celebrar… y también para cuidar los detalles.

Pero ya se sabe que en Canarias los detalles suelen importar poco, sobre todo cuando se trata de predicar una cosa y hacer exactamente la contraria.

Porque sí, a última hora alguien recordó que quizá era buena idea invitar a los “padres de la criatura”, esos que levantaron el ICIA cuando no era un logo bonito ni un decorado institucional. Bienvenido el gesto, aunque fuera con calzador. Lo que no llegó otra vez fue la coherencia.

En el ágape del acto, con presencia del Gobierno de Canarias, se sirvieron vinos foráneos. Esta vez no fue Ribera, ni Rioja: tocó DO Penedès. Muy elegante, sin duda. Muy apropiado, también, para un centro que investiga y defiende el sector primario… canario.

Y no, no fue un despiste. Porque cuando el error se repite, deja de ser error y pasa a ser costumbre.

La escena resulta especialmente sangrante porque ese mismo día, 19 de diciembre, el Gobierno de Canarias activaba la campaña institucional “Canarias, la despensa del Atlántico”, vigente hasta el día 31, con el noble objetivo de fomentar el consumo de productos del sector primario del Archipiélago.

En la presentación, el consejero del ramo se mostró especialmente inspirado:

“Debemos ser conscientes del efecto de nuestras decisiones de compra; adquiriendo productos de nuestro sector primario generamos economía en nuestro entorno, mantenemos paisajes agrarios, zonas rurales y tradiciones, y reconocemos la labor de agricultores, ganaderas y pescadores”.

Nada que objetar al discurso. Impecable. Redondo. Emocionante, incluso.
Lo único que chirría es que, mientras se pronuncian esas palabras, en los actos oficiales se sigue brindando con vino de fuera.

Debe ser que la conciencia empieza el día 20. O que el kilómetro cero se aplica solo al supermercado, pero no al catering institucional.

Resulta curioso cómo el protocolo del Gobierno de Canarias es extremadamente cuidadoso para unas cosas banderas, atriles, asientos, escenografías y extraordinariamente laxo para otras, como respetar y visibilizar el producto local cuando más sentido tiene hacerlo.

Porque si en un aniversario del ICIA no se sirve vino canario, si en un municipio vitivinícola no se sirve vino canario, si en una campaña que proclama a Canarias como despensa no se consume lo nuestro…¿cuándo exactamente toca hacerlo?

Mientras tanto, los viticultores canarios lidian con sobrecostes, plagas, filoxera, falta de relevo generacional y mercados cada vez más duros. Pero tranquilos: el mensaje institucional es claro. Ellos que produzcan, que resistan y que mantengan el paisaje. El brindis ya lo ponemos nosotros… con Penedès.

Y ya que hablamos de coherencia, no podemos olvidar otro detalle digno de nota ocurrido en la manifestación del pasado 18 de diciembre en Bruselas. Aquella movilización que pretendía enviar un mensaje claro, unitario y sin fisuras en defensa del POSEI y del sector primario canario… acabó dejando una imagen cuanto menos desconcertante.

La pancarta institucional lo la misma que en noviembre sostuvieron todas las organizaciones agrarias y sectoriales bajo un lema común- apareció esta vez convenientemente personalizada, con pegatinas bien visibles de ASPROCANy ASAGA-Asaja Canarias. El resto del sector, al parecer, iba implícito. O invisible. O prescindible, según el encuadre.

Resulta curioso que, cuando se habla de unidad, algunos entiendan protagonismo. Y cuando se habla de sector, algunos entiendan solo a los de siempre. Porque aunque no todas las organizaciones pudieron desplazarse a Bruselas, otras sí estuvieron allí, dando la cara y sosteniendo el mensaje común… aunque no figuraran en la foto final.

Pero no pasa nada. Seguro que fue otro despiste.Otro fallo de protocolo. Otra falta de afinación. Eso sí: para hablar de unidad, convendría empezar por practicarla. Porque el POSEI no distingue siglas. Y el sector primario canario, tampoco debería hacerlo quien dice defenderlo. Se ve que una vez más los del protocolo no estaban muy bien afinados.

Nadie pide milagros. Nadie exige heroicidades.
Solo coherencia. Solo respeto. Solo un mínimo de sentido común. Porque el sector primario canario no necesita más campañas de marketing si luego se desmienten con una copa en la mano. Necesita que quienes gobiernan hagan exactamente lo que piden a la ciudadanía.

Porque una cosa es llenar discursos, campañas y carteles hablando de conciencia, consumo local y apoyo al sector primario, y otra muy distinta es practicarlo cuando toca dar ejemplo. El campo no pide homenajes ni palabras solemnes: pide coherencia. Y esa, una vez más, no apareció ni en el protocolo, ni en la pancarta, ni en la mesa.

Consumir canario no es un eslogan. Es una decisión. Y también un gesto. Pero ya se sabe cómo va esto: tú consume canario… que yo ya, si eso.

Su señoría, nada más que añadir. Todo en orden en el esperpento canario.

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