

Queridos amigos, me cuentan que más de uno y más de una anda preocupado por mi ausencia en estas semanas, pero como toda hija de Dios una tiene derecho a un merecido descanso después de tanta emoción electoral.
No se preocupen porque volveré. A nuestros nuevos gestores, relucientes y recién estrenados como los zapatos del Sagrado o de La Patrona, les doy 90 días de ventaja a ver qué hacen.
Yo les estaré observando en la distancia, aquí, a la sombrita de un nisperero, dejando pasar el verano. Y les advierto desde ahora que acabo de graduarme las gafas, que veo de cerca y de lejos y que ninguno escapará del ojo crítico de esta humilde opinadora que no se casa con nadie.
Hasta muy pronto y feliz Patrona a ese desfile sin propósito que hoy desembarcaba a golpe de pamela y tocado ante la Virgen de los Remedios.
¡ Dios salve a la Reina !




